26 Ene La falta de trabajadores ya condiciona a muchas más empresas en España: el problema se triplica en cuatro años
La escasez de mano de obra se ha convertido en uno de los principales frenos para el crecimiento de las empresas en España. Lo que hace unos años era un problema puntual en sectores muy concretos, hoy se ha extendido a gran parte del tejido empresarial, hasta el punto de que cada vez más compañías reconocen que no pueden operar con normalidad porque no encuentran perfiles adecuados para cubrir sus vacantes.
Un informe reciente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), elaborado a partir de datos del Banco de España, pone cifras a esta situación: el número de empresas que afirma verse afectada por la falta de trabajadores se ha triplicado respecto a 2020. La tendencia, además, no muestra signos de frenarse, ya que el incremento se ha producido de manera casi constante en los últimos años, con máximos en 2023 y 2024.
Lejos de tratarse de una percepción aislada, el fenómeno se traduce en dificultades reales en el día a día: negocios que no pueden ampliar horarios, empresas que retrasan proyectos por falta de personal, o compañías que asumen más costes porque deben ofrecer mejores condiciones para atraer talento, aunque sus márgenes no siempre lo permitan.
Un récord en 2024: casi la mitad de las empresas admite que le falta personal
Según el análisis del IEE, en España un 44,3% de empresas declara que su actividad está condicionada por la escasez de mano de obra. Dicho de otra forma: casi una de cada dos empresas reconoce que este problema ya no es una molestia menor, sino un obstáculo que afecta directamente a su producción, a su capacidad para atender clientes o a su crecimiento.
Además, el informe subraya que este dato no solo es alto en términos absolutos, sino que supone un incremento significativo respecto a años anteriores. Si se observa la evolución, el porcentaje ha ido aumentando desde 2021 de forma prácticamente ininterrumpida, lo que apunta a una tensión creciente en el mercado laboral.
Esta escalada también implica que la recuperación económica y la creación de empleo no han eliminado el problema, sino que han convivido con él. Es decir: se crea trabajo, pero muchos puestos no se cubren porque las empresas no logran encontrar trabajadores con las características que necesitan.
España, entre los países con más desajuste entre oferta y demanda laboral en la OCDE
El informe del IEE también compara el caso español con el resto de economías desarrolladas y sitúa a España en una posición preocupante. En la media de la OCDE, el desajuste entre oferta y demanda laboral ronda el 34%, mientras que en España se acerca al 41%.
Esto coloca a nuestro país entre los que presentan más dificultades para casar perfiles profesionales con vacantes disponibles, solo por detrás de países como México, Portugal, Turquía, Grecia, Nueva Zelanda o Irlanda.
Este dato es importante porque demuestra que no se trata únicamente de una “sensación” derivada de la competencia entre empresas, sino de un problema estructural de desajuste en el mercado laboral que, en España, está especialmente acentuado.
Un mercado laboral que no encaja: sobrecualificación e infracualificación conviven a la vez
Uno de los aspectos más llamativos del informe es que la falta de personal no siempre significa que “no haya gente”, sino que muchas veces significa que no hay perfiles adecuados para lo que se necesita.
De hecho, el análisis refleja que existe un problema doble:
- Trabajadores sobrecualificados, que acaban ocupando puestos por debajo de su formación.
- Trabajadores infracualificados, que no llegan a cubrir las competencias técnicas que requieren ciertos empleos.
Este tipo de desequilibrio genera un efecto dominó muy común: algunas empresas ofrecen vacantes, pero no encuentran perfiles listos para incorporarse; mientras tanto, hay personas disponibles en el mercado laboral que no encajan con esos puestos, ya sea por formación, experiencia o condiciones.
Y este encaje imperfecto tiene consecuencias: aumenta la rotación, sube el coste de contratación, se alargan los procesos de selección y se retrasa la puesta en marcha de proyectos.
Las vacantes más difíciles de cubrir en España: el cuello de botella de muchas empresas
El informe también identifica qué puestos se están convirtiendo en los más complicados de cubrir. Aunque las dificultades pueden variar según sector o zona geográfica, hay un patrón claro: hay profesiones donde la oferta de trabajadores no está respondiendo a la demanda real del mercado.
En la práctica, esto afecta especialmente a empresas que dependen de mano de obra cualificada o de equipos estables para mantener la productividad. Cuando la contratación se convierte en un “cuello de botella”, el negocio deja de avanzar al ritmo que debería.
Esto se nota tanto en compañías grandes como en pymes, pero el impacto suele ser mayor en las pequeñas, porque tienen menos capacidad para competir en condiciones laborales, salarios o beneficios, y también menos margen para “absorber” los tiempos muertos de un puesto sin cubrir.
El impacto real en el negocio: menos producción, peores tiempos y más costes
Cuando una empresa no puede cubrir puestos clave, el problema no se queda solo en recursos humanos. Se convierte en una limitación para toda la operación. Algunas de las consecuencias más habituales son:
- Se reduce la capacidad de producción o de prestación de servicio.
- Se retrasan pedidos, entregas o proyectos.
- Se pierde calidad o atención al cliente por saturación del equipo.
- Aumentan las horas extra o las cargas de trabajo internas.
- Crece el coste de contratación y formación por rotación.
Además, la escasez de mano de obra obliga a muchas empresas a replantearse su estrategia: algunas priorizan la automatización, otras externalizan servicios y algunas incluso renuncian a oportunidades de crecimiento porque saben que no podrán sostenerlas con plantilla.
Una tendencia que no es puntual: el reto será adaptarse
Uno de los mensajes más claros del informe es que el fenómeno no parece una situación temporal que desaparezca sola. Desde 2021, la proporción de empresas que declara verse condicionada por esta escasez no ha parado de crecer, lo que sugiere que el problema se está consolidando como parte del escenario económico actual.
Esto significa que, más allá de soluciones puntuales, el mercado laboral español afronta un reto de fondo: mejorar el ajuste entre oferta y demanda.
En los próximos años, este desafío podría obligar a reforzar la formación en sectores con alta demanda, mejorar la atracción de talento, facilitar la movilidad laboral y ayudar a las empresas a crear propuestas de valor más atractivas para competir por trabajadores.